Tarot chilango


La Sacerdotisa, el Loco, el Emperador, el Mago, el Colgado, el Ermitaño... Estos son algunos de los personajes que conforman la serie de 22 cartas del Tarot que representan el orden cósmico y son conocidas como los Arcanos Mayores.

 

Arcanos, sí, porque cada uno de ellos simboliza diversas fuerzas esenciales que están activas en la vida de cualquier ser humano; remiten, por ello, a lo secreto, lo recóndito, y a la vez a lo actual, ya que son esas fuerzas las que dictan el rumbo de nuestras acciones. Por eso es que el Tarot, a pesar de su carácter milenario, sigue vivo: aquello que representa nos es tan esencial que ha logrado traspasar las diferencias culturales, históricas y temporales para perpetuar su validez.

 

Aunque el simbolismo de las cartas está vigente, parecería sin embargo que los personajes que nos muestran pertenecen definitivamente al pasado y que sería imposible identificarlos en el entorno social de la actualidad. Pero un simple recorrido por algunos barrios de la ciudad de México puede bastar para contradecir esta afirmación, ya que, si miramos bien, seguramente seremos capaces de identificar a la Emperatriz, la Justicia, el Sumo Sacerdote e, incluso, al Diablo o la Muerte en persona.

 

Un Tarot chilango resulta indudablemente caprichoso, como es caprichosa, y a la vez justificada, cualquier elección artística. ¿Cuál, de los mútiples emperadores chilangos que podemos hallar, es el Emperador? ¿Cuál personaje es el Loco, cuál el Mago, cuál la Fuerza...?

 

Éste aparentemente es un problema, ya que los Tarots tradicionales nos muestran personajes arquetípicos, esto es, modelos ideales que no se identifican con un sujeto particular, sino que aluden a los atributos distintivos de un rol. La fotografía en cambio, por su misma naturaleza, nos obliga a lidiar con sujetos individuales, específicos; ¿puede entonces crearse una serie de imágenes arquetípicas a partir de la fotografía?

 

La propuesta del Tarot chilango es que esto sí es posible. Sus personajes no son arquetípicos en sí mismos, sino que son elevados a esa categoría mediante el tratamiento que se les da en la imagen. No son fotografías que permitan leerse como retratos de sujetos particulares, sino que en ellas el modelo individual es sólo un pretexto para aludir a un concepto general.

 

La convicción de que las fuerzas cósmicas representadas por los Arcanos Mayores siguen vivas, da lugar en el Tarot chilango a un ensayo caprichoso de equivalencias cargadas de humor e ironía, que propone al espectador el juego de verse a sí mismo como un destino que no escapa al orden universal fijado hace miles de años.

 

 

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