La vida a través de la lente

 

Entrevista a Mariana Yampolsky (†)
por José Raúl Pérez (Publicada en 1999)

 

La obra de Mariana Yampolsky es una de las más representativas de la escuela documentalista. Nacida en Chicago en 1925, Mariana se establece en México en el año 44 y poco después se nacionaliza mexicana. Realiza actividades fundamentalmente vinculadas a la gráfica y la edición. Su abrazo de la fotografía como medio de expresión se da ya en su madurez y sus obras destacan, no sólo por un uso intencionado y consistente de la luz y la composición, sino sobre todo por una enorme sensibilidad en el acercamiento a sus sujetos, acaso uno de los aspectos más delicados del quehacer fotográfico.

 

JRP: Quisiera hablar en general de tu trabajo, que es bien conocido, y abordarlo desde el punto de vista de la ética y la fotografía. Creo que es un tema difícil ya que, por las características del medio, el fotógrafo trabaja directamente con el sujeto, quien de hecho “participa” en el acto fotográfico. Los credos o declaraciones de principios de algunos autores son muy específicos en este sentido. Me vienen a la mente, por ejemplo, las ideas de Minor White, quien incluso sin fotografiar sujetos vivos tenía un codigo ético sumamente estricto en el que no era válido intervenir lo fotografiado en ningún sentido. En tu caso, gran parte de tu trabajo involucra al sujeto humano y, además, al perteneciente a comunidades minoritarias, con tradiciones muy específicas, muy definidas. ¿Cuál es tu sentir a este respecto en el marco de la ética y la fotografía?

 

MY: Es obvio que uno está acosado todo el tiempo y tiene que tomar una posición ante el avance técnico del mundo que lo rodea. Ahora es posible hacer cosas con la imagen que no se soñaban a principios de siglo. ¿Eso qué implica? En ciertas instancias no es muy grave, es un juego de moda, de cosas que no tienen trascendencia. Sin embargo, siempre hay que ver mas allá de lo meramente banal. Quiéralo o no, la fotografía se toma como un reflejo de la realidad y sabemos que ésta es cambiante: tomas un árbol un día y al siguiente la misma naturaleza lo ha cambiado. Sin embargo, las grandes masas de gente juran que lo que vieron en una fotografía es la verdad. ¿Cuál es el papel del fotógrafo consciente ante este problema? ¿Tiene uno el derecho de hacer mover la opinión pública a través de una fotografía que es una fabricación propia? ¿Qué tal si tomas a una figura política mundial, una persona de peso, y la presentas en una fotografía trucada, que la muestra en un momento sumamente comprometedor? ¿Qué se puede hacer, hay manera de saber que eso no fue un hecho real? Eso incluso no importa, porque si lo publicas y da la vuelta al mundo en dos días, ya tu mensaje está fijo en las mentes del público. Después aclaras que fue un chiste malo, pero no puedes borrar el efecto. Has logrado difamar a través de la fotografía y eso es un problema muy grave que es más intrínseco a la fotografía que a la pintura o la escultura, en las que la mente humana está condicionada a saber que quien hace la obra se toma libertades. Sin embargo la fotografía se ha respetado como un reflejo de la verdad, cosa que es un argumento para los que dicen que la fotografía no es un arte. En cambio en algunos países una fotografía ya no es una prueba legal, la corte ya no la acepta.

 

Indudablemente el retoque digital, que está tan desarrollado, introduce estos temas dentro de un contexto de discusión. Pero incluso en el ámbito documental, y sin que haya ninguna manipulación o truco en la foto, ésta puede usarse para mentir. Hay fotografías aparentemente documentales, directas, en las que el fotógrafo probablemente obligó a su sujeto a posar; nos presenta como verdadero algo que en realidad fue un montaje. Dentro del ámbito documental en que tú te has desarrollado hay muchos casos de ese tipo. Entonces, ¿cómo debe el fotógrafo abordar estos asuntos?, ¿cuál debe ser su escala de valores?

 

Se está llegando a una situación en la cual lo único que puedes decir es que usas los valores que traes por dentro y los aplicas con tu honradez personal. No hay de otra, porque es bien sabido que cuatro fotógrafos viendo la misma escena pueden interpretarla de cuatro maneras. Es un asunto que tiene que ver con tu reacción en ese momento e incluso se remonta a tu educación de niño, de joven. Estamos hablando de una moral, una moral que se ha absorbido a través del tiempo y que puede venir de tus padres, de tu escuela, puede venir de tu sociedad. Pero una cosa sí es obvia, y es que los fotógrafos son un reflejo del momento en que viven más que cualquier otro artista.

 

 

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